O eso creo yo. Después de un mes sin ir al gimnasio empecé el lunes con fuerzas mentales renovadas, con la rutina que me había definido el entrenador. Y bien. Ayer martes, después de trabajar, me propuse volver. Y a la vista del resultado creo que no debería haberlo hecho. Debería haber dejado un día de descanso.
Después de los 20 minutos de cinta estaba algo cansado. Y tras las dos rutinas de fortalecimiento de vasto interno, con la prensa de piernas inclinada y la sentada estaba más cansado, no me encontraba bien. Pero no me iba a rendir, claro… así que seguí con todo lo previsto: las sentadillas con barra, sentadillas con bosu, el bosu y los 15 minutos de elíptica. Al final estaba bastante mal.
Me fui a casa, cené algo y enseguida me acosté. Algo debí hacer mal. O no descansé lo suficiente después de estar un mes sin hacer nada. O comí poco con el nuevo plan de reducción de peso… Bebí mucha agua todo el día, eso sí. Algo hice mal y debo aprender. Porque si no, todo esto no sirve para nada