Vuelta a empezar

Pues sí, como ya dije en la Introducción, la fuerza de voluntad para este tema no es mi fuerte, precisamente. Seguí entrenando unos meses, hasta que en febrero tuve una rotura fibrilar de isquiotibiales que me paró dos meses… Y entre unas cosas y otras ya escondí mi objetivo en algún lugar de mi cerebro, mientras el sentimiento de culpabilidad se iba acrecentando.

En octubre empecé de nuevo, apoyándome en un programa de salud del Ayuntamiento y fue bien mientras seguí las pautas, llegando a los 97,2 kg. Además empecé de nuevo a hacer ejercicio, como recomendaban. Pero llegaron las Navidades y su multitud de tentaciones… en las que caí, no tanto como otros años, pero caí…

Pero bueno, he vuelto a recuperar este objetivo a primeros de año tras haber superado de nuevo la centena… buena fecha para ello… Con dieta y con ejercicio.

Buena culpa de ello la tienen un par de amigos que llevan unos meses, con resultados evidentes.

A ver… Muchos líos a la vez, de todas formas…

Frenazo en seco

Pues eso, como suena… tras la tirada larga no hice lo que debía haber hecho, es decir, no estiré. Tenía prisa… Y mi cuerpo ha protestado. Empezó a dolerme el interior del tobillo derecho. En el siguiente entrenamiento, el del lunes, siguió doliéndome

Así que fui a ver a Chema, mi fisio de cabecera, que se empleó a fondo con los flexores (o algo así). Estaban sobrecargados. Así que durante una semana no he entrenado. Pero no se me ha quitado el dolor, así que ayer volví a otra sesión con Chema, que se empleó aún más a fondo si cabe…

Recomendación: estirar todos los días gemelos, soleo y flexores… aplicar frío y dejar de correr. Ahora que ya me había inscrito en la prueba de 10 kms de Aranjuez del 18 de diciembre…

Lo peor de no correr es que habrá que cerrar más la boca…

 

Semana completita

Pues sí, semana completa.

Empezamos el lunes con un rodaje corto, porque la mayoría de mis compañeros habían tenido carrera el domingo: Media de Moratalaz, 10 kms de Moratalaz, la Behobia… etc. Yo en cambio, en casa 🙂 En el gimnasio hicimos abdominales, lumbares y estiramientos

El martes fue una sesión de hora y pico, con carrera de calentamiento, series de cuestas y vuelta al gimnasio para los estiramientos. Por lo visto las series de cuestas son para coger más fuerza en la piernas.

El jueves, otra sesión de hora y pico, con carrera de calentamiento, series progresivas durante 20 minutos y vuelta.

Y hoy sábado he hecho la tirada larga, prevista en 15 kms. 2 de calentamiento, 8 en Z3 y 2 suaves. Pero bueno, he ido casi todo el tiempo en Z3. Me he encontrado genial, y correr por El Retiro a esas horas tempranas es siempre una delicia. Hay zonas en la que parece que te transportas a un bosque de Gipuzkoa o de Asturias, sobre todo si todavía hay un poco de niebla y los incipientes rayos de sol se cuelan entre los árboles.

Casi toda la semana he cuidado la comida, pero es cierto que ayer me pasé en una comilona de trabajo… Complicado resistirse. Espero haberlo compensado con lo de hoy.

Mañana toca descanso. Y el lunes, de nuevo a la carga!

Escaleras

Ayer fue el primer entrenamiento con escaleras… vaya caña! Evidentemente, en el rodaje previo, en las series y en el rodaje final fui de «coche escoba», por decirlo de una manera suave. Pero bueno, tuvo su premio. Esta mañana, 97,1.

Con el nuevo pulsómetro, mi nuevo juguetito, la verdad es que tengo un montón de datos. Y me divierto con ello. Será aún más divertido cuando lleve unas cuantas semanas entrenando y registrando.

Desde la última entrada, tuve otra salida con el Club del Corredor, en la que me salió una ampolla… porque se me habían olvidado los calcetines!!! Nunca más!!! Lo pasé fatal y de hecho volví andando. En los diez días siguientes sólo pude hacer un par de rodajes largos, en Cabezuela y por el barrio. Además fue Halloween y hubo excesos culinarios de nuevo.

Bueno, pues a seguir.

Primera salida con el Club del Corredor

Tras un par de semanas de rutina de gimnasio hoy he salido por primera vez con el grupo del Club del Corredor del gimnasio. Me lo he pasado bien, aunque a mi ritmo, claro. 50 minutos, 6,44 kms y un montón de datos más que me da el pulsómetro que pille ayer por Wallapop. Han sido 25 minutos corriendo (o trotando rápido), 5 series de 1+1 minutos y vuelta al gimnasio.

Han sido comprensivos 🙂

Ahora a trabajar la constancia… Porque el fin de semana tuvimos cena especial… Difícil resistirse a una cena manchega

 

Vaya pájara!

O eso creo yo. Después de un mes sin ir al gimnasio empecé el lunes con fuerzas mentales renovadas, con la rutina que me había definido el entrenador. Y bien. Ayer martes, después de trabajar, me propuse volver. Y a la vista del resultado creo que no debería haberlo hecho. Debería haber dejado un día de descanso.

Después de los 20 minutos de cinta estaba algo cansado. Y tras las dos rutinas de fortalecimiento de vasto interno, con la prensa de piernas inclinada y la sentada estaba más cansado, no me encontraba bien. Pero no me iba a rendir, claro… así que seguí con todo lo previsto: las sentadillas con barra, sentadillas con bosu, el bosu y los 15 minutos de elíptica. Al final estaba bastante mal.

Me fui a casa, cené algo y enseguida me acosté. Algo debí hacer mal. O no descansé lo suficiente después de estar un mes sin hacer nada. O comí poco con el nuevo plan de reducción de peso… Bebí mucha agua todo el día, eso sí. Algo hice mal y debo aprender. Porque si no, todo esto no sirve para nada

Algo de Matemáticas

Como decía en un post anterior, mido 1,71 m (en vertical)

Para “arreglar” el IMC, que no deja de ser una fórmula matemática, hay dos opciones: o crecer o adelgazar.

IMC=Peso / (Altura)^2

Según los cánones del IMC mi peso debería andar entonces por los 70 kg… O mi altura por los 2 m…

Una ligera variación en la altura, que además va elevada al cuadrado, tendría un efecto demoledor en el IMC, pero por mucho que me esfuerce en crecer creo que el denominador va a permanecer prácticamente invariable. Desde luego, muy lejos de los 2 m.

Existía un método de tortura medieval, el potro, que ayudaba a crecer, pero hoy en día en nuestra sociedad, al menos en la occidental, está en desuso. Ha sido sustituido por otros instrumentos de tortura, todos ellos presentes en cualquier sala de gimnasio que se precie: cinta, elíptica, estática, máquina de femorales, prensa de piernas, poleas cruzadas, máquina de aductores/abductores, dorsalera, peck deck, mancuernas, barras, bosu, etc. Todos ellos orientados más a generar masa muscular o a reducir peso que a ayudarte a crecer como el potro.

Debe ser que nuestro metabolismo no ha avanzado tanto como nuestro nivel de vida. Los continuos avances tecnológicos de las últimas décadas nos han ayudado a llevar una vida más cómoda, con mucho menos esfuerzo físico y con un fácil acceso a los recursos, y más concretamente a la alimentación. En cambio, nuestro metabolismo no ha avanzado a la misma velocidad ya que necesita siglos o milenios, no décadas, y sigue anclado en las necesidades de un organismo que debía realizar muchas más tareas físicas y con un acceso a los recursos alimenticios mucho más reducido; es decir, un metabolismo “ahorrador”.

Y aquí estamos, hemos pasado del “consejo” de nuestra abuela que había vivido la escasez de la postguerra que ordenaba “no te dejes nada en el plato”, de la salud en los niños reflejada en un aspecto rollizo, de la imagen de prosperidad ligada a un cierto sobrepeso; a lo que ahora llaman una epidemia de obesidad, que por supuesto no pongo en duda (sería muy políticamente incorrecto hacerlo). Los estándares de salud y de prosperidad hoy son otros, completamente opuestos. Ya no hablo de los estándares de belleza, que para mí, lógicamente, “están en el interior”.

 

Introducción

¿A por los noventa? ¿Noventa qué? ¿Noventa años? ¿Noventa kilos? Bueno, quizá ambas cosas vayan unidas. La última vez que pesé menos de 90 kg debió ser cuando tenía unos 17 años más o menos, cuando empecé la carrera (88 kg exactamente). Ahora tengo 47. Desde entonces siempre he estado por encima de esa cifra. Y desde hace más de 20 años me he mantenido por encima de los 93 kg, con una punta en los 110,2 kg con 31 años y sus continuas subidas y bajadas. Con una estatura menguante curiosamente… Porque ahora mido 1 cm menos que hace 25 años, es decir, 1,71 m.

Todo lo que escriba aquí será en clave de humor, que nadie lo tome como una recomendación científica, son sólo reflexiones sobre mi relación con la altura, el peso, el deporte y la alimentación.

Ese “A por los 90” significa que voy a por ellos, que voy a romper la barrera de los 93 para llegar a los 90, para acercarme a mis 17 años. Empiezo por los 98 que peso hoy.

Es evidente que mi voluntad, que en otras iniciativas ha sido indestructible, en este tema no ha sido mi fuerte precisamente… Así que a ver si al hacer público este objetivo no me queda más remedio que cumplirlo…